¿Dónde te ves dentro de 10 años?
¿Cuándo se acaba la chispa del amor? ¿Quién dicta eso, y por qué? Una conversación, unas palabras pueden cambiarlo todo. Dar un giro de 180 grados y preguntarte si estás haciendo lo correcto.
El ser humano está preparado para amar. No lo pregunto, lo afirmo. Pero se debe tener cuidado a quien se ama ya que los sentimientos son una de las creaciones más hipócritas del Señor. Y eso que no soy creyente.
No creo que todo lo que somos y lo que hemos sido haya sido creado de la "nada". No creo que por esta imposición religiosa que nos hayan dado nos lo tengamos que creer todo. No somos lo suficientemente humanos para preguntarnos si el poder político es el correcto? Pues, ¿por qué no preguntarnos si todo aquello que nos han hecho creer es verdad?
Tampoco creo que nuestra finalidad en la vida sea encontrar la pareja ideal. Podría citar miles y miles de personas que conocen la felicidad, y la practican, estando solos. Emocionalmente hablando. En esta sociedad se nos ha hecho creer que la "causa" de nuestra existencia es la busca de la pareja ideal. Pero motivos ajenos a mi persona me llevan a la conclusión que la felicidad no reside en la busca de aquella persona igual a nosotros, o incluso, totalmente diferente para que "encajemos" como dos piezas de puzzle. La felicidad reside en cada uno de nosotros y es motivo nuestro, mostrarla al mundo. Es saber el por qué estás haciendo lo que estás haciendo y preguntarte si lo que haces te llevará donde quieres llegar en un futuro.
No voy a hablar de romances que se consumen al poco tiempo. No voy a dar lecciones de como encontrar la felicidad, ya que la felicidad es pasajera. es solo un estado de ánimo que nos traslada al Edén.
Hoy en día se malinterpreta la felicidad. Se considera una meta o un objetivo el cual buscamos para estar en armonía con nosotros mismos. La felicidad, queridos lectores, no existe.
Es sólo una opinión, con bases empíricas. En mi caso, la felicidad va y viene cual hoja de otoño balanceándose hasta tocar tierra firme. Un día puedes estar en lo más alto y al día siguiente puedes llegar a caer estrepitosamente. La montaña rusa de la vida. Mejor dicho, la vida es una montaña rusa de emociones y de sentimientos.
Para mí, la felicidad reside en llevar un plato a la mesa de mi casa, pagar el alquiler del mes y poder pagar las miles y miles de facturas que se llevan a cabo durante nuestra corta vida.
Vivir el momento dicen, pensar en el ahora, el Carpe Diem, el "You only live once". Claro. Gástalo, utiliza esos momentos ahora cuando las cosas van mal que cuando estemos en pleno auge económico no podrás hacer nada.
Quien piensa el hoy deja en el olvido el ayer, y depende del futuro que vendrá. Mi pregunta para ústedes es muy sencilla. ¿Dónde te ves dentro de 10 años? Miles de respuestas igual de respetables cada una de ellas, pero la siguiente cuestión que te debes hacer es, si lo que estás haciendo hoy, te llevará donde quieres llegar dentro de esos 10 años.
Mi respuesta, la digo abiertamente. Ya que dentro de 10 años leeré esto que escribo en esta mañana grisacea y fresca de Noviembre. 10 años, una década, que tan lejos queda y que cerca nos abruma.
Dentro de 10 años me gustaría vivir solo o con mi pareja, (perdonádme, soy un romántico) con mis 31 años me gustaría haber dado la vida a mi primogénito y quien sabe si haber contraído matrimonio. Una de esas dos cosas puede esperar pero una de las dos debo hacerla realidad. Me gustaría haber acabado mi carrera, Turismo, la que tuve que dejar por motivos personales. Sacarme el graduado y haber vivido en Italia o Alemania.
Luego se me ocurren muchas más cosas, como por ejemplo el Allianz Arena en Múnic, o Spa-Francorchamps en Bélgica, pero eso ya es según los tiempos que corran que nunca se sabe donde puedes estar el día de mañana.
Eso si, una cosa estoy seguro. Dentro de 10 años, todavía seré un niño. Un niño que debora libros día y noche y que se refugia en la escritura y en su blog, para desconectar de la vida. Un niño de 31 años el cual su mayor felicidad es escribir.
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