Mujeres.
Sorteo dde Navidad, felicidades a los agraciados, suerte para otro año a los no premiados. La ilusión no se debe perder nunca, igual que la esperanza.
Y hoy hablaré sobre esa esperanza. La esperanza en el amor.
Llevo días entre una encrucijada. Me detengo en mi vida y veo las cosas de manera objetiva, las miro y las contemplo y me sorprendo de ellas.
Ellas. Sí, ellas. Las mujeres. Que mal hacen si quieren y que buenas pueden llegar a ser. No seríamos nada sin una mujer a nuestro lado. Ya sea nuestra madre, nuestra abuela o nuestra mejor amiga, incluso nuestra pareja.
En estas semanas me he dado cuenta de que las mujeres, aman. Sí, tienen corazón, muchos hombres no lo vemos hasta que lo tenemos tan cerca que lo acabamos rompiendo.
Sin ir más lejos, he podido constatar a través de fuentes cercanas a mi persona que las mujeres tienen un sexto sentido que nosotros los "machos" nunca llegaremos a tener. La empatía.
Ellas, que con su maquillaje y sus vestidos lucen cual primera flor salida en primavera, ellas que con su andar y su compostura le envidian las hojas caídas de otoño. Ellas que con su cara, reflejan más que el más fuerte sol de verano. Ellas que con su calidez nos arropan en los momentos más frios de este largo invierno.
Sé, de primera mano, que la esperanza no se puede perder y no está perdida. Almenos no del todo.
Tengo la suerte de relacionarme con mujeres excepcionales, ya sea por su portentoso físico o su delicada cabeza que me hacen sentir especial.
Y lo más especial que pueden hacerte sentir, es que amen. Y sí, señores y señoras, veo cada día más, el daño que les estamos haciendo a este tipo de mujeres.
Esas mujeres que, tendrán a mil hombres detrás, intentando hacerse un hueco en su cama, pero que se valen por si solas y eligen a aquel que las valore por sus sentimientos y no por el tamaño de sus pechos.
La semana pasada estuve hablando con una de mis mejores amigas, cuyo nombre no diré. Y me da pena. Me da pena el hombre al que ha amado, ya que no valora todo lo que ha hecho por él, y no lo valorará jamás. Y ahora se encuentra entre la espada y la pared. Los hombres prometemos mucho pero no cumplimos casi nada.
Hace dos noches, me helé de frio en un columpio, con la mejor compañia. La compañia de una persona, que es gracias a ella que sigo escribiendo. Compartimos esa misma virtud, a la vez que defecto inconmensurable. Ella, salió de una relación platónica, utópica. Un año perfecto, pero las cosas se tuercen. No por su culpa, ella hacía las cosas demasiado bien, sino por la culpa de él. Engaños, mentiras y la poca confianza de los últimos meses llevaron a la ruptura de una relación que yo daba por eterna. Y ahora ese mismo "hombre" jugando a dos bandas puede llegar a perder a su amor, y al polvo de después.
Luego está una situación un poco extraña. Hay una chica que es un encanto, un poco loca pero a su manera la hace dulce y delicada. Vive el momento, el aquí y ahora. Pero no lo vive en plenitud. Su corazón sigue pensando en aquel narcisisita portentoso y afianzado en la vida del amor. Su ex, no da un duro por el futuro y ella se arrastra y se arrastra para consumar la felicidad juntos. Ningún resultado por parte del chico, y al final, uno se cansa de dar tanto y no recibir nada.
Tres ejemplos, muy cercanos, de que todavía se puede confiar en esta raza, que nos ha dado la vida.
Hoy en día, se tacha mucho a las personas por lo que aparentan ser, y no se las conoce realmente de verdad. Y es un error nuestro. Nos dejamos llevar por el que diran sin saber ni nosotros lo que decir.
Es aquí donde mi vena más feminista se desata. A las mujeres, aunque no sea un experto en ellas, no las puedes criticar por lo que han hecho o dejado de hacer, es un pasado que lleva un motivo más adentro de lo que nosotros podamos ver y por eso nos tenemos que, de momento, fiar de su palabra.
Se acabó el machismo. Se acabo el denigrar a las mujeres, se acabó el llamarlas putas, guarras y calientapollas. Se acabó todo eso.
Empecemos a llamarlas como se merecen. MUJERES.
Ellas, tienen más dedos de frente, que tu de polla.
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