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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Como conocí a vuestra madre.

Alguien me enseñó que todo aquello que me había arrebatado, me sobraba. Que la vida se divide en momentos, no en problemas. Que si no sonríes has perdido un día. Que todo aquello que vale la pena vuelve en su debido momento. Que nunca has de cerrar la puerta a la adversidad, sino enfrentarte a tus miedos. Todo esto y mucho más me lo enseñó ella, la persona que me ha aguantado más en esta vida. La persona que me ha querido más en la faz de la tierra. La persona a la que veo cuando cierro los ojos. La persona que sueño cuando no estoy dormido. Ella, vuestra madre. No éramos tan jóvenes como nos pensábamos, el hígado pasaba factura asimismo como los huesos al bailar. Sin comerlo ni beberlo me adentré en medio de una discoteca poco afluente en el medio de la ciudad. Carnaval. Tan siquiera recuerdo con quien estaba, demasiado alcohol corría por mis venas cuando sucedió uno de los momentos más clave de mi vida. Fui a tomar un ron-cola, bebida característica por su fuerte dolor estomac...

Si fuera fácil

Los momentos malos pasan, los buenos duran eternamente. Querido lector, hoy me dirijo a ti en primera persona ya que me disculpo por adelantado de mi tardanza en el buen arte de la escritura y no poder publicar ningún tipo de ensayo o narración que sea de buen ver y te llene de paz y de armonía. Las cosas cambian y no hay nada fácil. En esta vida los problemas abundan y te sorprende la total eficacia de cómo un pequeño problema te puede arruinar un día, una semana, o un sueño. Pero también es bien cierto, que la capacidad humana ha evolucionado a través de los problemas. Desde Copérnico, pasando por Newton hacía Einstein. Todos estos personajes fueron y son importantes por desenredar los hilos de un problema y/o varios. Pero no hace falta rememorar nombres de la historia para ver que dentro de cada uno hay una persona con problemas e intenta deshilar el nudo de ellos con fuerza y ganas. Me pregunto, el porqué de tantas rupturas hoy en día. Es real que el amor cuesta de encontrar...

Hombre y Julieta

Esos momentos en que pretendes hacer feliz a alguien. Esos momentos en que pretendes ser feliz contigo mismo. Esos momentos en que intentas buscar algo de luz al final del túnel. Esos momentos en los que haces estupideces para hacer sonreír a alguien. Esos momentos yo no los tengo. Por cada cosa que doy, no recibo nada. Por cada sentimiento que muestro, recibo una apuñalada. Por cada futuro que imagino me sorprende un presente austero. Por cada te quiero que podría decir se lleva consigo a la persona que amo. Por cada imagen que incita mi pensamiento se nubla la vista con alguna objeción misteriosa. Este es mi mundo y mando yo en él. No pretendo ser el mejor con todos, si no que todos crean que soy. Solamente eso, que estoy. Que estoy para lo bueno y para lo malo, que si  me necesitan ahí estaré, que si no quieren que esté, me iré. Por muy sin vergüenza que sea, tengo corazón. Y lo quiero compartir. Por muy cabeza-loca que sea, tengo sentimientos que tal vez no muest...

Mírame. si lo que sientes es amor.

Tengo miedo decirte lo que siento. Tengo miedo de decirte todo lo que pienso de ti. Tengo miedo de decirte todo lo que pienso de nosotros. Tengo miedo de decirte todo lo que sabemos y que nunca sabremos. Tengo miedo de decirte todo lo que sentimos y que a la vez no sentimos. Tengo miedo de ti. Eres aquella persona a quien miro si tengo que decir algo. Eres aquella pieza que me falta para dar la razón a todo lo que necesito dentro de mí. Eres todo lo que necesito cuando estoy triste. Cuando estoy alegre. Cuando estoy decaído. Eres todo lo que necesito. Y que necesitaré. El amor está. El amor duele. ¿Qué dirías que hace más daño; una estocada al corazón, o un puñal de la persona a quien amas? La duda que crea el amor, a veces es resuelta por la pasión. La pasión sexual por ejemplo. Un término muy común hoy en día para la juventud. Aquella sensación de entusiasmo mezclada con sentimientos durante una o dos horas pasajeras, que sólo calman las ansias de estrés y nerviosismo. A veces...

Punto y principio.

En esta vida hay momentos en que dos personas deciden continuar sus vidas por separado. Hay momentos en que una palabra o un gesto lo pueden cambiar todo. Hay momentos en que no valen las palabras y son merecidos los actos. En esos momentos, no hay soluciones que valgan, no hay remedios contra los dolores, no hay dolor para el tiempo, solo hay orgullo destruido. A todos nos ha pasado que en algún momento nuestra pareja o persona a la que queremos, nos ha dejado. O la hemos dejado, pero todavía sintiendo muchas cosas por esa persona especial con la que has compartido mucho más que sonrisas y abrazos. En esos momentos no sabes qué hacer. Ni en esos, ni en los que vendrán posteriormente. Lo más común es cerrar la puerta y abrir una ventana. Un clavo saca a otro clavo. Hay muchos peces en el mar. Etcétera. Pero hay gente, que no se mentaliza de estos sucesos. A ellos les gusta “vivir la vida”, pensar que no habrá un mañana. Esas personas también han estado enamoradas. Poco o mucho, ...

Buongiorno Principessa.

Habíamos estado casi dos horas discutiendo. El motivo ya ni lo recordábamos, solamente queríamos discutir y discutir. Recuerdo que salió una tercera persona y que todo era culpa mía. Ella, Carolina, con su carácter encendido y nerviosa como nunca, andaba arriba y abajo por casa con el teléfono colgado de la oreja, discutiendo conmigo. Todo había pasado muy rápido, como cuando eres a finales del verano y en un tres y nada ya se están “pelando” los árboles por el frío. Recuerdo que fue por la noche, algún problema por la noche. No recuerdo qué, pero debía de ser fuerte. Carolina no era de las personas que se enfadaran porque sí. Ella era muy risueña y despistada, vivía feliz con el único temor de no volver a vivir miedos del pasado, provocados por algún que otro capullo a quien todavía quería. Carolina no se tomaba nada en serio, era muy graciosa y casi todo lo hacía en broma. Pero si se enfadaba, tenía un motivo, y era de los gordos. Colgamos los teléfonos y cada cual se estrem...

¿Hay un momento para ser feliz?

Llevaba mucho tiempo sin verla y casi no reconocía sus rasgos fisiológicos más característicos. Esa frente abierta donde siempre le daba besos. Esas pequeñas cejas que recordaba cuando se levantaban intrigadas. Esos ojos color miel marrón, dulce mirada pero contundente. Aquella nariz prominente pero perfecta para morderla siempre que nos enfadábamos. Aquellos pómulos levantados empolvados siempre con algún tipo de maquillaje. Las orejas más bellas que una mujer podía tener para escuchar todo lo que le envolvía. Aquellos suaves y perversos labios siempre robando besos al que nunca le llegaba su perteneciente rescate. Esa mandíbula prominente que indicaba señas de madurez y firmeza. No la reconocía de tanto tiempo. Hacía seis o siete años que no la veía, desde la universidad. Por no acordarme, no recordaba ni su nombre. Lo que si recordaba era su carácter. Era aquel tipo de mujer robusta, seria desde fuera pero sonriente y pacífica por dentro. Siempre quería llevar la razón y ...

Cogito ergo scribo

Hago y deshago el cubo de rubbik. Pienso. No sé en qué. No paro de pensar. Me duele la cabeza. Tengo que escribir. Quiero escribir. No consigo pensar algo para escribir. Quiero escribir un libro. Exacto. Eso, sí. Un libro. Un libro mío. Mío. Que bien suena. La posesión es algo que no se busca ni se encuentra, sino que sucede, viene y va. Lo tienes, ya no lo tienes. Quiero escribir un libro. Quiero. ¿Puedo? Supongo que si. Todo el mundo puede escribir. Sólo has de saber cómo. ¿Cómo? ¿Cómo escribo un libro? ¿Alguien lo sabe? No hay pautas. No se sigue proceso. Surge. Ideas. Muchas ideas. Pero con algo que decir. Si quieres escribir un libro, tienes que enviar un mensaje a través de las palabras, las palabras de tu libro, algo que quieras decir. Tengo ideas. Confusas, pero sirven como ideas. Me duele la cabeza. Por ahora no quiero escribir más. Vuelvo. Escribo entre los anuncios de una serie. Hago y deshago el cubo de rubbik. Me canso. Tengo ganas de dormir. Pero he de escribir. Me g...